El Secuestro de Di Stefano

Por: Xavier Falgueras (@falguerasxavi)

La vida y obra de Alfredo Di Stéfano será recordada por los amantes del fútbol como una de las mejores de la historia. El argentino era diferente, un jugador adelantado a su época capaz de hacer y conseguir cosas a la altura de los elegidos. De entre todas las historias que le envolvieron, hay una que dista de goles, copas o partidos de ensueño. Esta sucedió en Caracas, Venezuela, en agosto de 1963 durante la disputa del Trofeo Ciudad de Caracas.

Este trofeo era el predecesor de la llamada Pequeña Copa del Mundo, que se disputó, también en Venezuela, entre los años 1952 y 1957. Se trataba de una competición que reunía a los mejores clubes de Europa y Sudámerica, pero que con la creación de torneos más importantes como la Copa Intercontinental, fue perdiendo peso hasta que en 1957 de disputará su última edición, ya denominada Trofeo Ciudad de Caracas.

Realzamiento de la competición

Debido a la creación de la Copa de Europa, temporada 55/56, la Pequeña Copa del Mundo sufrió un parón desde 1957 hasta 1963, cuando volvería a disputarse con un formato renovado. Aquel año, Real Madrid, Oporto y São Paulo serían los encargados de intentar devolver la importancia al torneo en una liguilla a doble partido. Sin embargo, las cosas se torcerían por cuestiones ajenas al fútbol.

Pese a que había perdido su hegemonía en Europa, el Real Madrid se presentaba como uno de los grandes atractivos del torneo. Un equipo que contaba en sus filas con jugadores como Amancio, Puskas, Gento o, el protagonista de esta historia, Alfredo Di Stéfano.

La “Saeta Rubia” se había convertido en todo un ícono mundial tanto en el fútbol como en la vida pública. Campeón de todo con el Real Madrid (5 Copas de Europa consecutiva, por ejemplo), distinguido como Balón de Oro en dos ocasiones (’57 y ’59) e internacional con la selección española, unos logros que le habían llevado a la cima y que todo el mundo conocía, incluso las FANL (Fuerzas Armadas de Liberación Nacional) de Venezuela.

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Movimientos políticos en Venezuela

El PCV (Partido Comunista de Venezuela) creó en el año 1962 una organización guerrilla llamada FANL con la intención de organizar a los grupos rebeldes emergentes que empezaban a aparecer. El objetivo de estos era derrocar al actual presidente Constitucional de la República de Venezuela, Rómunlo Betancourt, del partido Acción Democrática.

Ajenos, en la medida que les correspondía, a la situación política que vivía el país sudamericano, los jugadores del Real Madrid disputaron el primer partido del Trofeo ciudad de Caracas el martes 20 de agosto, consiguiendo la victoria por 2-1 contra el Oporto. Tres días después, el equipo blanco caería derrotado por el São Paulo por 2-1. A todo esto, Alfredo Di Stéfano jugó el primer encuentro pero no el segundo a causa de unas molestias.

Una llamada desconcertante

El sábado 24, a las seis y media de la mañana, Di Stéfano dormía en una de las habitaciones de Hotel Potomac cuando recibió una llamada del conserje del emplazamiento. Este le comunicó que unos policías se encontraban en el hall y solicitaban que bajase. Fruto del sueño e incluso pensando que era una broma de alguno de sus compañeros, Don Alfredo le respondió que si querían hablar con él, que subieran ellos.

Sin pensarlo dos veces, estos hacen exactamente lo propuesto por el crack argentino, que instantes después se encuentra abriéndole la puerta de su habitación al conserje del hotel y a los tres policías que habían venido en su búsqueda. Ante el lógico desconcierto, los agentes le dicen a Di Stéfano que debe ir con ellos a comisaría, que sólo deberá responder a unas cuantas preguntas rutinarias.

Absorbido por el surrealismo de lo que estaba sucediendo, la “saeta rubia” les comenta que eso deberían hablarlo con el responsable de la expedición madridista en Venezuela, el Sr. Muñoz Lusarreta, pero la respuesta de los policías es negativa y siguen pidiéndole que los acompañe. En ese momento, Santamaría irrumpe la habitación de Di Stéfano e insiste al jugador argentino de que no puede irse, que debe hablarlo con los directivos.

Sin duda se trataba de una situación irritante y Di Stéfano no quería más que terminará y volver a descansar, por lo decidió acompañar a los policías que habían venido a buscarle, sin avisar a ningún directivo, y poner fin a este embrollo.

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“Esto es un secuestro”

Di Stéfano y tres policías se suben a un coche a eso de las 07:30 am. Resulta, que los tres individuos no son hombres de la ley, sino miembros de las FALN y que eso es un secuestro. La historia se vuelve cada vez más estrambótica y Alfredo Di Stéfano se encuentra con los ojos vendados en un coche propiedad de sus secuestradores yendo de un lugar a otro de la ciudad Caracas. Al menos, los secuestradores tuvieron el detalle de decirle a Don Alfredo que se trataba de un secuestro en el que no le pasaría nada y que le soltarían cuando la noticia alcanzara un elevado nivel mediático. Pero él debía portarse bien.

A partir de ahí, los secuestradores empiezan a contactar con agencias de prensa con el objetivo de que la noticia corra como la pólvora. Estas llamadas tranquilizan mínimamente a los dirigentes del Real Madrid, que recuerdan otros secuestros protagonizados por las FALN en los que sus rehenes fueron liberados cuando la acción alcanzó la notoriedad deseada.

Ante esta situación, desde el club blanco se empiezan a tomar las primeras medidas para garantizar la seguridad del resto de la plantilla. El presidente, Don Santiago Bernabéu, que se encuentra en España, ordena al responsable de la expedición madridista, Muñoz Lusarreta, que acate todas las indicaciones del embajador español en Venezuela, Matías Vega. El primer movimiento será que los jugadores abandonen el Hotel Potomac y se trasladen a la embajada, aunque sólo pasarían una noche en ella.

El piso franco

Obviamente, la policía no escatima esfuerzos y se encuentra removiendo toda la ciudad de Caracas con el objetivo de encontrar a Di Stéfano. Mientras tanto, él pasa las horas en un piso que tan sólo cuenta con un sofá. Pese a que los secuestradores le hablan, especialmente el líder del grupo, Máximo Canales, le dicen que le soltarán, le dan de comer lo mejor que pueden e incluso juegan a las cartas con él y le permiten escuchar el partido que el Real Madrid gana por 2-1 al Oporto el domingo 25. Pese a ello, lógicamente, Don Alfredo está nervioso y lo pasa realmente mal.

Tras dos días de cautiverio, la acción llevada a cabo por las FALN ya ha alcanzado la publicidad deseada y les ha valido para poner presión al gobierno de Venezuela. Conseguido el objetivo, deciden que el día 26 le dejarán libre, curiosamente el día en que el primogénito del astro argentino cumplía ocho años de edad. Esto supone un gran alivio para Di Stéfano, pero es consciente de que, con la ciudad en vigilancia, esta acción deberá llevarse con cuidado para no resultar herido.

Los captores deciden cambiarle la ropa y ponerle un sombrero para que pase desapercibido en el momento en el que lo suelten. Lo hacen en la Avenida Libertadores y, tras un momento de respiro, Don Alfredo toma un taxi al que guía hasta la embajada española. Al llegar al edificio, libre pero con necesidad de sentirse a salvo, llama insistentemente a la puerta de un edificio ya cerrado para el público. Afortunadamente, la mujer que atiende a su insistente llamada le reconoce y le hace pasar. A partir de ahí, empieza el carrusel de llamadas necesarias para comunicar la noticia al club, familiares y al embajador.

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Di Stéfano está a salvo

Ese mismo día se convoca una rueda de prensa para que los medios den fe de que Alfredo Di Stéfano está sano y salvo. Entre los asistentes, el argentino reconoce a dos de sus captores, pero queriéndose alejar de más problemas y poner fin al malestar acumulado, sólo reconoce a Máximo Canales cuando la policía le muestra algunas fotos.

Seguramente, Di Stéfano hubiera querido marcharse del país sudamericano cuanto antes, pero Santiago Bernabéu le insistió para que se quedara y disputara el segundo partido contra el São Paulo el martes 28. Por un lado, para mostrar compromiso hacia el torneo y, por el otro, demostrar al mundo que el Real Madrid no le temía a nada. El día del choque, Di Stéfano saltó al campo acompañado de una fuerte ovación del respetable, pero cansado, falto de ritmo y con la cabeza en otro lado, el fútbol del argentino dejó mucho que desear. Fue sustituido en el descanso y el partido finalizó con 0-0.

Regreso a Madrid

Pese a tener que pasar por otro interrogatorio policial, dos días después embarca junto a sus compañeros en el avión que le llevará de vuelta a España. La guinda a este amargo pastel la puso el policía encargado de escoltarle hasta la escalerilla del avión, que al oído, le dio las gracias por haberse portando tan bien. Si, ese hombre fue uno de sus captores. Di Stéfano llegó a España y fue recibido como un héroe. Desde ese momento siguió regalando su buen fútbol  tres temporadas más: una en Real Madrid, ganando la liga, y dos en el RCD Espanyol de Barcelona.

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